Ministerios - La Senda Antigua

 

 

 

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Updated: 5-13-10

 

 


Saludos en el nombre De Jesucristo!

    LA HERENCIA MÁS VALIOSA (2 Tim. 1:3-5)

3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.


    La posesión más valiosa que tenemos, como creyentes, es nuestra fe. En su segunda carta de Pablo a Timoteo, el apóstol le recuerda al joven que su fe la heredó de su abuela Loida y de su madre Eunice (2 T 1.3-7).


    Los hijos observan nuestra fe por el estilo de vida que vivimos. Podemos transmitir dudas, frustraciones, temores e incredulidad, o podemos darles una fe firme. Un padre o madre que predica la Biblia pero no vive de acuerdo con ella, enseña a sus hijos que no pueden confiar en Dios. Si usted quiere dejar a sus hijos una fe que el dinero no puede comprar ni la muerte quitar, ¡viva de acuerdo con las Sagradas Escrituras!


    También transmitimos nuestra fe por medio de la perseverancia. Nuestros hijos necesitan ver que confiamos en Dios día tras día. La oración en familia es esencial para desarrollar una fe sólida. Cuando yo era un niño, escuchaba y veía orar (a veces rezar) a mi madre, y veía su dependencia en Dios y la respuesta del Señor a ella. ¡Si usted no está orando como familia, empiecen a hacerlo hoy!


    Transmitimos nuestra fe participando en la vida de nuestros hijos. Ellos necesi­tan saber que compartimos sus sentimien­tos. Debemos participar de sus heridas y fracasos, y contarles nuestras historias de dolor y frustraciones. Aprenderán a ser honestos y a reconocer sus errores.


    Igualmente, transmitimos nuestra fe cuando nos negamos a sacar a nuestros hijos de los líos en que se meten. Dios no soluciona los problemas que creamos hasta que arreglemos cuentas con Él y aprendamos la lección que nos tiene reservada. Más importante que estar bien con usted, es que sus hijos aprendan a confiar en Dios.


    Mi padre compartía conmigo sus principios para la vida, y éstos han dirigido mi vida. ¿Seguirá con vida su fe después de que usted haya partido? Sus hijos merecen una herencia de fe que perdure. ¡Empiece a inculcarla hoy!


    Si sus hijos todavía no le han rendido su corazón al Señor Jesucristo, debe ayudarles a hacer esa decisión que es la cosa más importante que deben hacer. Con ello, asegurará la bendición suya y la de su familia en gran manera. “… Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31).

¡Bendiciones!

Pastor Raúl Orozco




 

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